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Galicia: La franquicia en la España verde |
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Galicia, situada en la esquina del noroeste español, cuenta con un ondulado relieve en el que apenas se encuentran llanuras. Sus montes y montañas forman atractivos parques naturales llenos de extensos valles.
La costa gallega se extiende a lo largo de 1.498 km, con una morfología de zonas abiertas y abrigadas que hacen de ella un conjunto único.
La climatología y el mar condicionan la producción de sus recursos renovables: agrícolas, pesqueros, ganaderos, forestales o energéticos, entre otros; en torno a ellos se conforman complejos industriales muy competitivos.
La población se aproxima a los tres millones de residentes, con una densidad próxima a los 100 habitantes por kilómetro cuadrado, superior a la media española.
La sociedad gallega ha sufrido una sorprendente transformación en los últimos tiempos. La modernización de la agricultura se asoma a la Semana Verde de Silleda, una feria internacional multisectorial donde se exponen los avances tecnológicos en este campo. Tampoco se queda atrás en la acuicultura, con modernas piscifactorías, cetáreas, criaderos de ostras y granjas marinas. Otras actividades a destacar son la joyería, con sus talleres de Bergondo, y la moda, cuyas firmas figuran entre las más importantes de Europa.
Invertir en Galicia
Numerosas empresas nacionales y extranjeras han elegido Galicia como destino de sus inversiones. Los sectores más relevantes de inversión son: automoción, agroalimentario, minería y derivados, call centers, aeronáutica, ocio, biotecnología y farmacia. La mayor parte de las inversiones del exterior provienen de países de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, Japón y Corea.
Según fuentes de la Consejería de Economía de la Xunta de Galicia, “actualmente la economía gallega atraviesa un buen momento, tanto en lo que se refiere a indicadores cuantitativos como a los cualitativos. Existe un clima de confianza empresarial evidente, que ya tiene su reflejo en aspectos como la evolución positiva en la creación del empleo. Servicios y construcción están siendo los motores del desarrollo”.
Además, declaran que “la comunidad tiene que incorporar un nuevo modelo de crecimiento, basado en aspectos como la formación, la innovación y la sociedad del conocimiento. Es preciso fomentar e incrementar el uso de las nuevas tecnologías y crear las condiciones para atraer empresas en sectores de futuro. En definitiva, la economía gallega precisa de una adecuada combinación de actuaciones, tanto por parte de la iniciativa pública como de la privada, con el objetivo de lograr un mayor dinamismo y aumentar el peso económico en el conjunto del Estado, y para conseguirlo hay que fomentar la cultura del riesgo y la mentalidad emprendedora, así como estimular los procesos de la cooperación empresarial”.
Sectores potenciales
Tanto por la generación de riqueza como por la creación de empleo directo, la Consejería de Economía señala que “uno de los sectores con más potencial en Galicia es el de automoción, que está afrontando los retos de la globalización mediante la innovación constante, y que todavía tiene campo abierto a nuevas posibilidades, por ejemplo, en la incorporación de las aplicaciones de la electrónica. Pero no son menos importantes sectores maduros, todavía con potencial de crecimiento, como los de la industria agroalimentaria y conservera, el de la piedra natural o el de la madera; y mercados de alto crecimiento, como los de acuicultura o energías renovables”. A estos sectores se les une el del turismo y, en especial, el de servicios, que representa el 66,6% del Valor Añadido Bruto gallego, y el 56,6% de los puestos de trabajo generado en la Comunidad.
Un puente a la franquicia
El Consejero de Innovación e Industria, Fernando Blanco Álvarez, indica que “la profunda adaptación, exigida por la llamada globalización de la economía y la transformación producida en los hábitos de consumo de la sociedad, ha llevado a la aparición de nuevos formatos comerciales. Es en este punto donde surgen las franquicias, como una alternativa consolidada ante los nuevos retos que se le presentan al comercio. Así, el desarrollo de las franquicias en Galicia supone un síntoma de buena salud y de una mejora de nuestra economía”.
En este marco, “la creación y apertura de franquicias constituye una respuesta directa a la necesidad del empresariado gallego de expandir su negocio, mantener el ritmo de crecimiento, así como el aprovechamiento de las economías de escala, al posibilitar una mayor capacidad de negociación con los proveedores”, explica Fernando Blanco Álvarez. En Galicia, “pasamos de cinco empresas franquiciadoras que operaban en 1999 a superar, actualmente, las 30; ocho de las cuales son de capital gallego, según los datos registrados. En este sentido, debo señalar que el modelo comercial de la franquicia no sólo genera oportunidades para el propietario de la marca, sino que también ofrece una mayor seguridad a los comerciantes franquiciados, al contar con una red de compras y una imagen publicitaria ya establecida, y que le garantiza una cartera de clientes”, concluye el Consejero de Innovación e Industria.
Fuente: Tormo
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